La Crianza y la Selección de las Abejas Reinas: un enfoque realista y basado en la comprensión de la abeja

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Hoy empezamos la serie de presentaciones de la campaña la Apicultura de Pasión a Profesión y voy a tratar de enfocar de manera diferente un tema esencial en la apicultura: la crianza y la selección de las abejas reinas.

¿Por qué escogí empezar con este tema? Porque no dicen en vano que una familia es tanto buena cuanto es su reina. La palabra clave que debería guiar cada actividad es el potencial. Básicamente, el éxito de cada actividad es inferior o igual a su potencial. Tanto el potencial es mayor, cuanto el éxito puede ser mayor. Volviendo a la apicultura, hay que decir que nada de la actividad del apicultor puede compensar la falta de una abeja reina con un alto potencial. Forzando un poco esta comparación, es como si manejáramos un coche que está diseñado a alcanzar una velocidad máxima de 60 km por hora y trataríamos de superar esa velocidad. Independientemente de las habilidades del chófer, no podrá superar esa velocidad máxima para la cual ha sido diseñada. No hay que comprender que un abeja reina de alta cualidad es la única condición para el éxito. Pero es seguramente la primera de ellas.

Sabiendo esto, veamos cómo podemos hacer esto concretamente para tener familias con abejas reinas de alta cualidad y por lo tanto un alto potencial.

En primer lugar, creo que deberíamos aprender unas nociones importantes sin las que comprender la reproducción de la abeja sería imposible. Sobre todo porque se trata de un caso único en el mundo de los seres vivos. Justamente esta dificultad de comprender estos aspectos hizo que la abeja no sea reproducida científicamente y seleccionada hasta muy tarde a diferencia de otras especies. Aunque la naturaleza de nuestro trabajo es que seamos principalmente practicantes, sin el esfuerzo de comprender exactamente el modo de vida e implicitamente de reproducción de la abeja, no sólo es imposible progresar, pero ni siquiera podremos comprender los resultados de nuestro trabajo, ya sean buenos o malos, por lo tanto no podremos repetir lo bueno y eliminar lo que no funcionó. Por lo tanto, esto es lo que creo que debería ser conocido.

Las relaciones dentro de una colonia son diferentes de las de otras especies debido a tres factores. El primero es la forma de acoplamiento de la abeja. El acoplamiento es múltiple, es decir que la abeja reina se acopla con varios zánganos. También, el acoplamiento puede ocurrir a distancia del colmenar y entonces es muy difícil de controlar. No menos importante es la partenogénesis. Esto se refiere a la capacidad de un organismo de desarrollarse de un huevo no fertilizado. Es decir, los zánganos se desarrollan de huevos no fertilizados y por lo tanto heredan 100% de los caracteres hereditarios de la madre.

Por lo tanto, las relaciones entre los individuos de una familia de abejas se presenta de la siguiente manera (hacer click en la imagen para el tamaño original).

Vamos a explicar qué significa la representación gráfica. Teniendo en cuenta el acoplamiento múltiple, por el cual establecimos que una abeja reina se acopla con varios zánganos, deducimos que hay varias subfamilias dentro de la colonia. Cada abeja obrera de la subfamilia procede de padres comunes, es decir que dentro de estas subfamilias hay una tal relación llamada super-hermanas. Entre las subfamilias se forma una conexión llamada medio hermanas, porque hay sólo un ascendiente común: la madre. También, podemos notar que los zánganos de la colonia proceden de un huevo no fertilizado, es decir heredan todo el reservorio genético de la madre. Un detalle interesante sería el hecho de que, después de la fertilización, el semen está en la espermateca de la abeja reina, es decir no se mezcla. Por lo tanto, cuando el semen procedido del zángano que fertilizó la abeja reina se agota, se empieza utilizar el semen procedido de otro zángano, es decir que se empieza a formar una nueva subfamilia. Entendemos, por lo tanto, por qué es un error creer que las abejas reinas hijas que resultan son idénticas. Sólo parte de ellas son super-hermanas (madre y padre común). Hay ejemplares que no sólo que no son idénticas, pero que ni siquiera son hermanas, sino medio-hermanas.

A pesar de esta  estructura complicada de la familia, los principios básicos de la genética son los mismos en el caso de la abeja.

Hasta que se conozcan estos principios, se creía que cuando un huevo es fertilizado, se dividirá en dos células, como primera parte del proceso de formación de un nuevo individuo, el azar era el que determinaba cuál componente del par de cromosomas de la célula huevo alcanzará cierta célula y cuál a la otra. Por lo tanto, según esta teoría, cada una de las dos células hijas, recibirá un paquete de 16 cromosomas, que podrían proceder completamente de la madre, completamente del padre o una combinación de estos.

Pero los descubrimientos de Mendel mostraron claramente que la forma de transmitir los genes, de la cual depende la herencia es constante y no casual. El término “mestizo” usado antes, pero también hoy en día, no tiene justificación lógica en realidad. Cuando hablamos de la herencia nos referimos en realidad a un intercambio y a una influencia recíproca de los genes que determinan el desarrollo de las características de cada ser. Por lo tanto, las leyes de la herencia se denominan las leyes de Mendel justo porque Mendel fue el primero que mostró que los genes, de los que depende la herencia, siguen inalterados de generación en generación.

A continuación vamos a ver cuáles son las posibilidades prácticas de las que dispone un apicultor para gozar de abejas reinas de una alta cualidad. Desde mi punto de vista, hay dos opciones:

  1. La adquisición de las abejas reinas de un criador que tenga un programa de reproducción profesional, transparente y que tenga la posibilidad de un control sobre el material de reproducción mediante la inseminación artificial.
  2. La crianza y la selección de las abejas reinas en su propio colmenar utilizando una estrategia de trabajo basada en la evaluación continua de las hijas resultadas

Voy a insistir sobre la segunda opción. El tema de la crianza y la selección de las abejas reinas debe de ocupar la mayoría de la literatura apícola, empezando con los métodos de traslarve, los tipos de núcleos etc. Uno de los trabajos que más sintetiza los diferentes métodos de trabajo es el libro de Friedrich Ruttner La crianza de las abejas reinas-Bases biológicas e indicaciones técnicas. Puede ver nuestra forma de trabajar aquí. A partir de abril vamos a presentar también vídeos e imágenes detalladas sobre estas actividades.

Sin embargo, hay unos aspectos que yo considero esenciales y que creo que merecen nuestra atención. Sobre todo teniendo en cuenta lo que acabamos de presentar, que muestra lo difícil que es para un apicultor controlar el proceso de reproducción de la abeja.

Lo primero y con una muy alta importancia sería escoger el material de reproducción. Por lo general, el material utilizado en la reproducción se consigue adquiriendo las abejas reinas de un centro apícola especializado, mediante intercambios con otros compañeros apicultores o mediante la selección de su propio colmenar. Si las abejas reinas reproductoras se seleccionan de su propio colmenar, se tendrá en cuenta y se eliminará el riesgo de la consanguinidad. Aunque muchos de ustedes ya conozcan esto, voy a presentar sin embargo brevemente lo que es esto. La consanguinidad supone el acoplamiento entre individuos con genes comunes. En la práctica del acoplamiento natural, las situaciones de consaguinidad más comunes son los acoplamientos hermano-hermana, es decir que la hija de una abeja reina se acopla con los zánganos de la misma abeja reina, es decir con sus hermanos. Este proceso repetido lleva a un porcentaje de consanguinidad cada vez mayor, cuya consecuencia sería la pérdida de la vitalidad y de la resistencia de las familias de abejas, la disminución de la viabilidad de la cría y otras. Para evitar este fenómeno se recomienda que la abejas reinas de las que se injertan las larvas no se hallen en el colmenar en el que se hace el acoplamiento y que entre las abejas reinas reproductoras y las abejas reinas del colmenar donde se hace el acoplamiento no hayan genes comunes.

Indiferentemente de la opción escogida, les propongo que a continuación veamos las cosas más allá del enfoque clásico, que recomienda escoger una abeja reina con buenos resultados y multiplicarla. Porque, comprendiendo la variedad genética enorme que existe en cuanto la abeja, creo que es evidente la necesidad de un paso adelante.

Dentro de un programa de crianza profesional, donde existe la posibilidad de la inseminación artificial, una de las etapas es la consanguinidad controlada del material de reproducción. ¿Por qué ocurre esto? Porque sin esta etapa, los descendientes de las abejas reinas tendrían una baja uniformidad. Aquí me refiero especialmente a la uniformidad de la transmisión de los carácteres deseados. Es decir que la consanguinidad de los reproductores asegura finalmente una mejor uniformidad de los individuos conseguidos.

Teniendo por vista que en el caso de la producción las abejas reinas en su propio colmenar esto es muy difícil de cumplir, muchas veces después de la crianza se pueden conseguir individuos muy buenos, pero también medios o débiles. Esto es absolutamente normal, teniendo por vista una vez más la variedad genética de la abeja causada por el acoplamiento múltiple. Esto lleva a la existencia de unas familias con un rendimiento muy bueno y resultados excelentes, pero también familias con un rendimiento mediocre. Es muy difícil de manejar una tal situación. Muchas veces he oído la frase familias. Entonces, hay el siguiente problema: ¿qué es mejor, tener de 100 familias, 90 familias con resultados de la nota 8 y las otras más débiles o 20 familias excepcionales y las otras mediocres? Creo que todos estamos de acuerdo con la primera opción.

Teniendo por vista que en el caso de la producción las abejas reinas en su propio colmenar esto es muy difícil de cumplir, muchas veces después de la crianza se pueden conseguir individuos muy buenos, pero también medios o débiles. Esto es absolutamente normal, teniendo por vista una vez más la variedad genética de la abeja causada por el acoplamiento múltiple. Esto lleva a la existencia de unas familias con un rendimiento muy bueno y resultados excelentes, pero también familias con un rendimiento mediocre. Es muy difícil de manejar una tal situación. Muchas veces he oído hablar sobre familias que realizan producciones muy altas. Entonces, hay el siguiente problema: ¿qué es mejor, tener de 100 familias, 90 familias con resultados de la nota 8 y las otras más débiles o 20 familias excepcionales y las otras mediocres? Creo que todos estamos de acuerdo con la primera opción.

Siempre la más importante es la producción media y no las excepciones.Y entonces ¿cómo puede proceder un apicultor para  asegurarse mediante su propia producción abejas reinas de alta cualidad? Estamos todos de acuerdo de que la abeja reina de una familia de producción con resultados excelentes no se debe confundir con una abeja reina de reproducción. Tal como hemos presentado hasta ahora, es obvio que la estabilidad genética prevalece sobre la variedad en el caso de la elección de un individuo reproductor. Por ejemplo, una abeja reina inseminada artificial, sobre cuyos descendientes hay un control total, es más adecuada para la reproducción que una abeja reina acoplada al azar (naturalmente), aunque esta tenga un mejor rendimiento. Por lo general, los resultados excelentes de una familia están registrados justo gracias a la variedad genética de esta, habiendo el tal carácter heterosis específico del híbrido. Y es claro que los descendientes de esta abeja reina serán muy diferentes.

Para evitar la situación que acabé de describir, es decir un colmenar con familias completamente irregulares en cuanto al rendimiento, hay una única solución real: la implementación de un sistema de selección muy bueno. Muy seguido se utiliza el término de selección, pero por desgracia es muy poco descrita concretamente una forma de trabajar. Veamos la siguiente situación: un apicultor decide cambiar las abejas reinas de las familias y criar descendientes de una abeja reina que considera prolífica. Todo bien hasta aquí. Pero ¿cómo puede saber si las abejas reinas resultadas son superiores a las que cambia? ¿No se estará convirtiendo todo en una lotería? Estará diciendo que lo que va a hacer a continuación será seleccionar a las mejores y eliminarlas a las con bajos resultados. Estoy de acuerdo, pero los resultados bajos de una parte de la familia podrán ser notados el próximo año, lo que generará una pérdida considerable. ¿Qué pasa si más de 50% de las abejas reinas no ejercen? Un tal ejemplo muestra lo importante que es que la selección se haga ANTES DE INTRODUCIR LAS ABEJAS REINAS EN LAS FAMILIAS. Para esto es obligatorio que se utilicen núcleo de tamaños mayores que permitan la invernación de las abejas reinas para poder seleccionar los individuos que corresponden a los criterios de selección escogidos.

No hay que olvidar que la evaluación de la abeja reina durante el año en el que está producida no es la mejor solución. Tal como ocurre en el caso de cualquier organismo joven, el desarrollo ocurre de manera diferente de un individuo a otro. Y entonces, una evaluación correcta puede ocurrir apenas al principio de la próxima temporada. Entonces podemos formarnos una opinión más cerca de la verdad y podemos tomar la decisión de introducir las abejas reinas jóvenes en las familias. Utilizar un tal sistema de trabajo no cabe duda que llevará a un aumento significativo de los resultados del trabajo en la apicultura.

Una vez que esto está establecido, podemos pasar al siguiente paso: métodos de selección y de evaluación del desempeño. Como ocurre en el caso del sistema de selección, he visto muy raramente los métodos y los criterios de selección establecidos y sobre todo una forma de evaluación del desempeño. Esto lleva muchas veces a la situación en la que la selección de los individuos se hace de manera subjetiva a base de unas opiniones por el momento.

El primer reto que un apicultor tiene que enfrentar es describir concretamente qué características le gustaría que la abeja que utilizará tenga. La lista puede incluir el fuerte desarrollo durante la primavera, la población que mantiene la abeja reina durante la temporada dependiendo de las fuentes de néctar y polen, la resistencia a ciertas enfermedades, la capacidad de invernar, el instinto de enjambrar, el sentido de orientación, la ternura y así en adelante. Todas estas características tendrían que estar en concordancia y adaptadas a las necesidades específicas de la zona donde el apicultor desarrolla su actividad, pero sobre todo al tipo de apicultura que practica (estacionario o móvil, vehículos o no) al número de familias o al tipo de producción propuesta (miel,polen, propóleo o material biológico).

Desde mi punto de vista, un tal enfoque sería más sabio y más práctico en comparación con el eterno debate estéril sobre cuál raza de abejas es mejor. No se puede pedir a un apicultor que cuida de 400 familias y que practica cosecha móvil que use la misma raza de abejas de un apicultor que tiene 20 familias y que practica cosecha fija. Piense qué pasaría si 300 familias de 400 empezaría a enjambrar antes de una cosecha importante durante un período de mal tiempo. Para un apicultor como este, una abeja con un bajo instinto de enjambrar es esencial. ¿Quién podría soportar los costes de atender un gran número de familias teniendo en cuenta unos riesgos altos en cuanto la producción realizada? En un trabajo tan dependiente de las condiciones climáticas, eliminar los riesgos que se refieren exclusivamente al apicultor y a su trabajo llega a ser vital. Justo por eso, en la apicultura es necesario que hayan varias razas de abejas, cada una de ella con un conjunto de características importantes económicamente para las diferentes categorías de apicultores. Ninguna raza de abejas tendrá una utilidad universal y el intento de crear algo así, no cabe duda de que sería un fracaso.

Como ejemplo concreto, no podemos querer una familia con una área de cría muy grande y también una población, pero que tenga un consumo muy bajo. Justo por eso, la elección de estas características se debe hacer de manera realista y teniendo en cuenta su compatibilidad. La experiencia práctica mostró que establecer una lista corta de tales características, con un máximo de 3 o 4 objetivos comprobó ser más eficiente que el intento de alcanzar un gran número de objetivos dentro del proceso de crianza y selección.

Después de establecer las metas, tendrá que establecer el método de evaluación. Yo creo que el método más simple es establecer una puntuación numérica para cada característica seguida.

Voy a dar un ejemplo concreto. Vamos a considerar que los objetivos más importantes son la resistencia a las enfermedades, la prolificidad de la abeja reina y un instinto muy bajo de enjambrar. Durante el período de acoplamiento de la abeja reina, pero sobre todo la próxima primavera, otorgaremos una puntuación para cada una de estas características. En función de su importancia, los criterios tendrán una ponderosidad diferente. Para simplificar aún más el cálculo y de esta manera evitar una fórmula de cálculo de la media ponderada, podemos dar un nivel diferente de puntos para cada característica según su prioridad. En nuestro ejemplo, podemos dar una puntuación de 1 a 20 para la resistencia a las enfermedades, es decir la mayor importancia de nuestro programa de selección, de 1 a 10 para el instinto de enjambrar, es decir la importancia menor de este ejemplo y de 1 a 15 es decir una importancia media para la prolificidad de la abeja reina. Por lo tanto, una abeja reina puede conseguir una puntuación máxima de 45 puntos. A base de la clasificación de los resultados conseguidos se puede tomar la decisión de su traslado en las familias de producción.

Termino repitiendo lo que dije en la introducción, es decir que la cualidad de la abeja reina de una familia depende de su potencial. Además de las nociones teóricas muy importantes en la actividad de crianza de las abejas reinas, creo que respetar estrictamente unos aspectos prácticos dentro del proceso de selección es decisivo. Solamente de esta manera el apicultor puede reducir la ponderosidad del azar en su actividad y de esta manera dirigirse hacia una actividad rentable y que se puede convertir en profesional.

En el próximo artículo, hablaremos detalladamente sobre un otro capítulo clave en la actividad del apicultor, es decir la alimentación de la abeja.

El equipo ApiExpert.eu

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