La importancia de la variación genética en la crianza de las abejas reinas

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En el artículo anterior de la serie Crianza y Selección de las Abejas reinas, hemos aclarado las nociones genéticas básicas, cuyo conocimiento es esencial para esta actividad. Siguiendo esta serie, en este artículo hablaremos detalladamente sobre la importancia de la variación genética en conseguir unas abejas reinas productivas.

Tal como hemos aclarado, un gene está hallado claramente dentro de un cromosoma, lugar llamado locus. En unos de los dos cromosomas de la pareja, hay un locus para el gene que determina el sexo del individuo, llamado el locus X. Si hablamos de las abejas, hay varios genes alelos en este locus, a diferencia de los genes W y w, que determinan el color de los ojos y que son alelos nada más el uno para el otro. Tal como decíamos en el artículo anterior, los genes alelos son variaciones de un gene dentro de un locus y que producirán efectos distintos. Si hablamos de este locus X, tenemos que ver con genes alelos múltiples, que apuntaremos con Xa, Xb, Xc, etc. Para simplificar aún más la apuntación, usaremos nada más las letras a, b, c etc. para hacer referencia a estos genes alelos múltiples del locus X.

Como ya sabemos, las abejas reinas y las abejas obreras se desarrollan de huevos fertilizados, estas siendo un heterocigota del locus X. En otras palabras, en este locus donde están los genes que determinan el sexo, encontraremos solamente parejas de genes alelos distintos, como ac, ad, bc etc. Le recordamos que un organismo que es heterocigota para cierto locus tendrá genes distintos en loci homólogos.

Si un huevo fertilizado tiene genes alelos idénticos en el locus X (homocigota), como por ejemplo aa, bb, cc etc., de ese huevo fertilizado habría resultado un zángano si ese huevo se hubiera desarrollado. Como estos no se podrían desarrollar nunca, los zánganos se desorrallarán nada más de huevos no fertilizados y serán haploides y tendrán solo uno de los genes alelos a, b, c, d etc.

Por lo tanto, los huevos que no eclosionan sobre un cuadro, en realidad son huevos fertilizados que son homocigotas para el locus X y de los que se habrían desarrollado zánganos. Esto es muy importante para el rendimiento de una abeja reina. Vamos a desarrollar este tema por un ejemplo.

Vamos a considerar que tenemos una abeja reina que tiene los genes alelos ab en el locus X (que es el responsable para la determinación del sexo). Si esta abeja reina se acoplará con un zángano que tiene el gene alelo c para la determinación del sexo, los huevos fertilizados tendrán las combinaciones ac y bc. En otras palabras, todos los huevos serán heterocigotas para el locus X y el número de huevos tramados será cerca de 100%. No cabe duda de que esta es una situación ideal para cualquier apicultor. Pero si la abeja reina se acoplará con un zángano con el gene a en el locus X, mitad de los huevos fertilizados serán homocigotas (aa) y la otra mitas serán heterocigotas (ab). Por lo tanto, habrán 50% huevos que eclosionan. Lo mismo ocurre cuando el zángano tiene el gene b en el locus X.

Teniendo por visto lo que acabamos de presentar, podemos concluir que el porcentaje de los huevos que eclosionan y también la cualidad de la cría son determinados por los genes alelos del locus X (de la abeja reina, pero también de los zánganos con los que se acoplan). A continuación vamos a presentar otro ejemplo para mostrar la importancia de la variación genética en la cualidad de una abeja reina acoplada.

Supongamos que tenemos una abeja reina reproductora de la que vamos a obtener varias hijas. La abeja reina reproductora fue acoplada con zánganos con genes alelos distintos de los que ella tiene en el locus X y por lo tanto habrá un alto grado de eclosión. Como la abeja reina es un organismo diploide y heterocigota para el locus X, vamos a mostrar esto a través de la apuntación ab. Vamos a suponer que se acopló con dos zánganos con genes alelos c y d para la determinación del sexo. Por lo tanto, los huevos fertilizados que ella produce serán ac, ad, bc, bd. Como podemos notar, todos los huevos serán heterocigotas. Esto significa una cría de una alta cualidad y un gran número de huevos que eclosionan. A continuación, vamos a suponer, que las hijas de ésta, ac, ad, bc y bd se acoplarán con los zánganos de otra abeja reina, que vamos a puntar con yz. Por lo tanto, los zánganos que van a resultar de esta segunda abeja reina serán y y z.

Después del acoplamiento de las hijas ac, ad, bc y bd con los zánganos y y z van a resultar los huevos fertilizados ay, cy, by, az, cz, bz. Como podemos notar, todos los huevos son heterocigotas y por lo tanto, habrá un alto grado de eclosión. Le recordamos que esto se debe al hecho de que las abejas reinas y los zánganos tuvieron genes alelos distintos para la determinación del sexo (las del locus X).

Supongamos que el próximo año, vamos a criar abejas reinas hijas de una de las abejas reinas ac, ad, bc, bd y zánganos  de una del resto de estas y le vamos permitir que se acoplen. Si la abeja reina ac se acoplará con dos zánganos, y y z, los genes alelos de las hijas del locus X serán az,cz,ay,cy. Si escogemos los zánganos que proceden de la abeja reina ad por ejemplo, estos tendrán el gene a o d en proporciones más o menos iguales. Después del acoplamiento de la abeja reina az con un zángano a y un zángano d, van a resultar huevos fertilizados aa,ad,za,zd. Como los huevos ad,za y zd son heterocigotas, estas se desarrollarán, pero todas las del tipo aa no van a eclosionar. En otras palabras, un cuarto de los huevos puestos por esta abeja reina no van a eclosionar; esto significa que la productividad es baja, la cría es de baja cualidad y no se pueden producir muchas colonias. Todo esto se puede evitar si se hubiera acoplado con dos zánganos d. Una situación aún peor habría sido si se hubiera acoplado con dos zánganos a, cuando solamente mitad de los huevos habrían eclosionado.

Analizando todas estas situaciones, es obvio que la productividad de una colonia depende en gran parte de los genes alelos para la determinación del sexo tanto de la abeja reina, como de los zánganos. Por ejemplo, si tenemos tres abejas reinas genéticamente idénticas y las vamos a acoplar con dos zánganos que proceden de la misma madre, los huevos eclosionarán en un porcentaje de 50,75,100, en función de los genes alelos para la determinación del sexo que están presentes en los zánganos. Este es el único factor que influye la productividad y no el hecho de que una de las abejas reinas sea mejor que las otras, como muchas veces se cree.

La variación de los genes alelos del locus X es extremadamente importante en conseguir abejas reinas productivas capaces de desarrollar colonias fuerte y numerosas. En el próximo artículo vamos a presentar una manera de mejorar el grado de eclosión, siguiendo un programa de selección.

El equipo ApiExpert.eu

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